Presidente Legítimo de México

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viernes, 16 de mayo de 2008

La Iniciativa Mérida avanza otro paso en congreso de EU.

Peródico La Jornada
El llamado Plan México pasó al pleno de la cámara baja de los Estados Unidos.
AFP Publicado: 14/05/2008 14:01
Washington. La comisión de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes estadunidense aprobó este miércoles el Plan México, que otorgaría mil 600 millones de dólares en tres años para la lucha antidroga en México, Centroamérica, y añadió a República Dominicana y Haití, a la espera de que el proyecto sea sometido al congreso.
Los miembros del comité aprobaron en voz y sin recuento de votos el proyecto presentando por el gobierno del presidente George W. Bush, pese a la oposición del sector más radical de su propio Partido Republicano, liderado por el congresista Tom Tancredo, que ya bloqueó dos proyectos de reforma migratoria.
La iniciativa, que debe ser aprobada ahora por el pleno de la Cámara de Representantes antes de pasar al Senado, incluye para el primer año cerca de 400 millones de dólares para México y 61,5 millones para los países centroamericanos, así como para República Dominicana y Haití.
El comité aprobó una enmienda del representante de Nueva York, Gregory Meeks, que pidió la inclusión de los dos países caribeños para ayudarlos a luchar contra el narcotráfico.

Debate o trámite por Manuel Bartlet

Periódico El Universal
Iniciaron los foros sobre la reforma ener-gética. Los dirigentes partidistas disertaron sobre los principios que regirán la reforma. Los foros fueron forzados, es deseable que su desarrollo no lo sea. El Ejecutivo pretende cambiar el marco jurídico de Pemex. La disyuntiva es mantener la exclusividad del Estado en la explotación del petróleo o la introducción del capital extranjero. Está en juego el futuro de México.
Importa que todo el país acceda al debate, conozca los argumentos para reintroducir a las transnacionales y los que los refutan. Esto requiere un trabajo serio, clasificar las razones, hacerlas contrastables. Las televisoras deberían transmitir este ejercicio a todo el país, como lo saben hacer para vender sus productos. Es de interés público y son servicios públicos. No basta el Canal del Congreso.
Los mexicanos no queremos la desnacionalización del petróleo, pero confunden difundiendo sistemáticamente que no se intenta privatizar. La secretaria Kessel lo repite todos los días. Para evitar la confusión se requiere que frente a la negativa oficial se exhiban al público los preceptos que autorizan “la participación de terceros”, las propuestas de facultades para transferir a empresas extranjeras las funciones de Pemex, empresa pública, o sea privatizar.
Pero no se da esta información; al contrario, televisoras y radiodifusores difunden los argumentos oficiales y minimizan los contrarios. Así el debate sería ilusorio, la mercadotecnia del gobierno y sus recursos harán del debate en el Senado un simple trámite. Es imprescindible que el gobierno garantice que los medios informen con honestidad y equilibrio. De no hacerlo el proyecto oficial se impondría de manera antidemocrática. ¿Y las consecuencias?
Importa también la auténtica participación de los legisladores en el debate. Deben tener a su alcance los argumentos, sus fundamentos, los elementos para detectar el significado engañoso de palabras suplantadas por eufemismos. Deben exigir información de fondo, más allá del diagnóstico simplista de desastres sin responsables, las causas eficientes de la situación de Pemex para determinar opciones sin caer en la trampa de soluciones únicas. La respuesta a problemas causados deliberadamente empieza por cambiar políticas equivocadas. Está desgastado el truco del terrorismo energético para imponer la inversión extranjera.
¿Conocen por qué se fragmentó a Pemex en cuatro subsidiarias? ¿Qué se prometió y qué ocurrió? ¿Quién decidió? De las cuatro subsidiarias sólo funciona Pemex Exploración y Producción para extraer crudo sin reponer reservas, incrementando irresponsablemente la exportación. Las otras tres, Gas y Petroquímica Básica, Refinación y Petroquímica, están desfinanciadas con el resultado de pasar de la autosuficiencia a la importación para beneficio del extranjero. No fue un error, fue un avance privatizador con proyecto del Banco Mundial.
Los legisladores deben informarse sobre geopolítica, la lucha actual de los productores de petróleo para recuperar sus recursos, obtener mejores beneficios; de la decisión del G-7 de acabar con las empresas petroleras públicas nacionales que detentan la mayoría de las actuales reservas. Deben profundizar en los efectos del TLC en las contrataciones sometidas a licitación internacional y la consecuente liquidación de las empresas nacionales. Acerca del ASPAN, sobre “seguridad”, acuerdo cuasisecreto de Fox y Calderón con EU, que compromete entre otras cosas la energía, sin autorización del Senado.
Cada legislador será responsable ante la historia, su nombre se relacionará con su voto para siempre. ¿Votarán por disciplina de partido? ¿Los habrán convencido los argumentos simplistas repetidos sin convicción ni lucidez por Kessel y el hijo del gran maestro? ¿Los coordinadores ejercen un liderazgo iluminado, culto, visionario, como para conducirlos sin mayor reflexión?
En el Congreso a veces frente a la “línea” se opta por el “voto de conciencia”. ¿No amerita la decisión sobre la entrada de empresas extranjeras a manejar nuestra energía vital un voto de conciencia más que un voto de grupo?
mbartlett_diaz@hotmail.com Ex secretario de Estado

domingo, 11 de mayo de 2008

México se convertiría en un estado asociado o en una colonia y perdería soberanía, si se privatiza el petróleo, señala AMLO


México se convertiría en un estado asociado o en una colonia y perdería soberanía, si se privatiza el petróleo, señala AMLO
Coatzacoalcos, Veracruz Jueves 08 de mayo de 2008
* Calderón y Mouriño están empeñados en “quedar bien” con las empresas petroleras extranjeras, afirma * Los mexicanos no permitiremos la privatización de la industria petrolera, puntualiza * Este día sostuvo asambleas informativas con brigadistas de los estados de Chiapas y Veracruz Al reunirse con más de dos mil brigadistas de Veracruz, Andrés Manuel López Obrador sostuvo que Felipe Calderón y su socio Juan Camilo Mouriño buscan privatizar Pemex para hacer negocios con el petróleo al amparo del poder público y además “quedar bien” con las empresas petroleras extranjeras. Manifestó que los mexicanos no podemos permitir que el país deje de ser una nación libre e independiente, para convertirse en una colonia o en un estado asociado, con intereses del extranjero. Por eso, remarcó, no aceptamos las iniciativas de reforma que el gobierno espurio quiere imponer para privatizar la industria petrolera. El presidente legítimo de México expresó que los poderosos se preguntan en qué me beneficia, si el petróleo no se privatiza. La respuesta es sencilla: El 40 por ciento del presupuesto nacional proviene del mencionado hidrocarburo y con ese recurso se financia los servicios de salud, educación, vivienda y el desarrollo nacional, agregó. Recordó que desde que el presidente pelele, Felipe Calderón, usurpó el cargo se ha dedicado a empobrecer aún más a los mexicanos y un ejemplo claro es que aumentó los precios de productos como la tortilla, la leche, el huevo y la gasolina en los primeros meses del año. Comentó que al movimiento en Defensa del Petróleo no le importa el desgaste político o “que nos acusen de rebeldes sin causa” por tomar las tribunas del Senado y de la Cámara de Diputados, porque con ambas acciones “vamos a poder salvar al país”. Acompañado por legisladores locales y federales del PRD, PT y COnvergencia, López Obrador informó que en dos meses recorrerá la República Mexicana para consolidar y fortalecer las brigadas en Defensa del Petróleo. Al visitar una de las zonas petroleras más importantes del país, expresó su rechazo a la intentona de privatizar la industria petrolera y calificó de “pura demagogia” la iniciativa del gobierno espurio de vender bonos petroleros a los mexicanos, porque la propuesta sólo beneficiará a los banqueros e intermediarios financieros. Por la mañana, al reunirse con los brigadistas de los 117 municipios de Chiapas, el presidente legítimo de México manifestó que la venta de bonos es un anzuelo para que la gente manifieste su apoyo a la iniciativa privatizadora del gobierno espurio. “Pero el pueblo de México no es tonto, porque tonto es aquel que piensa que el pueblo es tonto”, aclaró. Señaló que aunque a Calderón se le podría iniciar un juicio político, por presentar iniciativas que están en contra del espíritu y la letra de la Constitución, no se podría concretar porque las instituciones están secuestradas y al servicio de una mafia. En otro tema, detalló que para el 29 de junio se logrará la meta de reunir a 200 mil brigadistas del movimiento en Defensa del Petróleo y en dicha fecha dijo que presentará un balance sobre las acciones que se han llevado a cabo durante el periodo de resistencia civil pacífica.

viernes, 9 de mayo de 2008

SHCP "ordeñó" a Pemex 47 mil mdp en 2007: Delgado

El senador de Convergencia cuestionó a la titular de la Sener, Georgina Kessel, la intervención abusiva del gobierno federal en la paraestatal.
La Jornada On Line
Publicado: 08/05/2008 14:56
México, DF. El senador de Convergencia, Dante Delgado cuestionó a la titular de la Secretaría de Energía, Georgina Kessel, la intervención abusiva por parte del gobierno federal, a través de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, para "ordeñar" durante 2007 recursos de Petróleos Mexicanos (Pemex), en el orden de 47 mil millones de pesos.
Al participar en la primera ronda de preguntas posterior a la comparecencia de la funcionaria ante el Senado, el legislador expuso que los excedentes presupuestales derivados de los altos precios internacionales del petróleo fueron canalizados a gasto corriente de manera excesiva.
"¿Cuál es el motivo por el que ordeñan a Pemex, y el gobierno ha dejado de otorgarle el apoyo a la principal empresa del país que se ha visto en la necesidad de endeudarse, cuando en la última década se han obtenido ingresos adicionales que ascienden a 70 mil millones de dólares, ello gracias al sobreprecio del energético?", preguntó.
Esta situación, señaló, ha obligado a la paraestatal a endeudarse con empresas privadas bajo la figura de proyectos de inversión financiada con impacto diferido en el gasto (Pidiregas). Actualmente esta deuda está valuada en más de 1 billón 618 mil millones de pesos y supera en 30 por ciento el valor actual de la propia empresa.
Todos estos elementos, expresó Delgado Rannauro, reflejan la falta de una política de Estado para la explotación del recurso así como la apuesta del gobierno para abrir la participación de la inversión privada nacional y extranjera, lo cual únicamente dará como resultado una situación semejante con lo ocurrido con la privatización de la banca en México y que hasta ahora mantiene las tasas de interés más altas en el mundo.
Ante ello, la funcionaria reconoció errores administrativos ocurridos en el pasado en Pemex. Por ello, dijo, ésa es una de las razones por las que ahora se impulsa modificar su entorno y corregir algunas fallas".
Muestra de ello, agregó, y como parte de los resultados que se generaron a raíz del nuevo régimen hacendario, es que se ha logrado incrementar recursos adicionales a la paraestatal.
Ante lo anterior, Delgado cuestionó que se hable de falta de tecnología y a la vez se recorten los recursos para la paraestatal, para lo cual recordó que este año se había propuesto un presupuesto de 5 mil millones de pesos para el Instituto Mexicano del Petróleo, pero el PAN y la Secretaría de Hacienda sólo destinaron 500.
Por ello, dijo que la situación de Pemex es deliberada, pues finalmente las empresas públicas salen adelante por quienes las dirigen, y no se puede confundir el liderazgo con la necesidad de emprender reformas orientadas a entregarlas a empresas transnacionales, como ha sido en la mayoría de proyectos que se manejan mediante Pidiregas.

Definiciones y preguntas en defensa del petróleo

Adolfo Gilly
Periódico La Jornada
La operación en curso de privatización de Pemex va mucho más allá de los negocios del capital y de la corrupción de los funcionarios, como en cambio era el caso en la prolongada destrucción de la red de ferrocarriles nacionales y en las sucesivas concesiones y rescates de las carreteras de cuota.
Esta de hoy es una decisión de alcance histórico, tanto como lo fueron el reparto agrario y la expropiación petrolera en los años 30, pero exactamente en el sentido opuesto. Se trata ahora de completar, por un lado, una recomposición ya iniciada del Estado y de los sectores de clase dominantes y, por el otro, una restructuración de las relaciones de ese Estado con la nación y su pueblo, y con Estados Unidos y sus planes geoestratégicos en estos años iniciales del siglo.
Se trata, al mismo tiempo, de llevar a término el mando indiscutido del capital financiero mexicano –insisto, mexicano– sobre el Estado nacional, y de integrar a éste como socio menor subordinado en la zona contigua de dominación y seguridad –América del Norte– de esa potencia a través de tres tratados: el TLCAN, el ASPAN y la Iniciativa Mérida, los tres estatutos clave de la subordinación económica, militar y política.
Se trata de desarmar y terminar de desmantelar las defensas estructurales que protegían la soberanía y la independencia de esta nación. Así y nada menos.
Esta posición de mando del capital financiero mexicano fue afirmándose a partir de los años ochenta del siglo XX a través de los sucesivos gobiernos y cambios constitucionales –artículos 3º, 27, 130– y de la privatización creciente de los bienes de la nación, no sólo en tanto empresas públicas y servicios financieros sino también en cuanto dominio del territorio, del patrimonio cultural y de los recursos naturales.
Es una gigantesca operación de despojo la que está en marcha desde entonces. La entrega de Pemex es la culminación de ese proceso.
* * *
El desmantelamiento que se intenta ahora completar no es, en efecto, sólo el de la propiedad estatal, sino también el de una forma de Estado mexicano –entendiendo aquí “Estado” como proceso de relación entre gobernantes y gobernados– que desde la derrota y la destrucción del Ejército Federal por la División del Norte en Zacatecas el 23 de junio de 1914 –es decir, ya desde antes de la Constitución de 1917–, se había ido conformando en la historia, en la legislación y en los antagonismos y las luchas hasta cubrir todo el siglo XX mexicano. Se trata de revertir el proceso histórico hasta una nueva y atroz Bella Época en este siglo.
De ese tamaño es la derrota que nos quieren imponer y lo que está en juego en la propuesta desintegradora de Felipe Calderón.
La ocasión parece inmejorable. El Estado mexicano, nominalmente unido bajo la Presidencia de la República y el pacto federal, está hoy fragmentado en mandos múltiples: el mando de los gobernadores que, mientras cada uno actúa como amo y señor en su feudo, se reúnen como poder nacional en la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago); el de la Iglesia, potente y prepotente como nunca desde el siglo XIX y la Reforma, ante la cual bajan la cabeza todos los partidos y sus dirigentes (todos, dije, todos); el de los grandes señores de las finanzas y sus conexiones con el opaco y turbulento mundo financiero internacional; el de una Presidencia que busca refugio y amparo en las fuerzas armadas; el del narcotráfico con sus redes y contactos no visibles pero reales con todas las esferas de poder antes mencionadas y con varios poderes externos.
Si en este listado no concedo poder propio al dual monopolio televisivo es porque se trata de una dependencia del capital financiero en cuyos intereses y designios está integrada. Si tampoco lo concedo al Poder Legislativo y al Poder Judicial es porque cuanto de importante se decide en esas sedes ya estuvo decidido de antemano en otras sedes y otros poderes.
* * *
El mando financiero no tiene interés en recomponer ese Estado roto en fragmentos, con su modo protector y clientelar de relación con la población y sus políticas desarrollistas y de subvención al gasto social, a las empresas locales y a la planta industrial nacional. Quiere una nueva relación entre el gobierno y un pueblo, no de ciudadanos, sino de individuos atomizados en su vida social y focalizados en su conexión mediática.
Quiere una nueva relación estatal, sin patrimonio nacional común y cuya red conectiva, material y espiritual, sea ante todo ese mercado de las cosas que el capital financiero domina y controla, y donde el educador del pueblo son los medios mucho más que los maestros de un sistema escolar abandonado.
Para ese objetivo hay que terminar de quitar la pieza material central en la que se sustenta y con la que se financia el persistente modo de gobernar inscrito en la Constitución de 1917. Esa pieza, desde el 18 de marzo de 1938, se llama Pemex. Hoy, setenta años después, hay que acabar con ella y mandarla al desván de los recuerdos patrióticos, junto con el convento de Churubusco o la carroza de Juárez. Y, de paso, hacer un suculento negocio con el petróleo.
Hay que desmantelar y ceder, entonces, esa prenda del orgullo nacional que es Pemex, a la cual el modo como había sido conquistada y defendida en otros tiempos había convertido en símbolo material de la independencia frente a la potencia del Norte y también en prenda de la autonomía relativa de los políticos gobernantes.
Entregar Pemex es también quitar piso propio a las fuerzas armadas mexicanas y acelerar su conversión, deseada por el Pentágono y las finanzas, en una Guardia Nacional destinada a tareas de represión interior ya ejercidas desde el PRI; y por otro lado, dedicada, al igual que en Colombia, a la regulación armada del narcotráfico, negocio que Estados Unidos no muestra interés en erradicar sino en mantener bajo control. Ese ejército quedaría así subordinado al Pentágono.
La iniciativa de Felipe Calderón pretende completar el vaciamiento del artículo 27 constitucional, pilar central de la forma de Estado posterior a la revolución. Salinas de Gortari destruyó su parte agraria. Se trata ahora de echar abajo lo que queda, la expropiación petrolera que recuperó el subsuelo y unificó a la nación.
Ésta es la magnitud de lo que está en juego. No es nuestro interés defender la actual forma de Estado, corrupta, opresora y fragmentada. Pero su suerte y sus indispensables cambios tienen que ser decisión del pueblo mexicano, no de los poderes financieros nacionales y extranjeros.
En cuanto a la demostración presupuestaria, financiera, administrativa y tecnológica de la plena viabilidad de Pemex como patrimonio nacional, ha sido y está siendo hecha en estos días, con abundancia de datos y argumentos, por los numerosos expertos mexicanos en cuestiones petroleras. A ellos nos remitimos.
* * *
La defensa de Pemex y del patrimonio es una de las grandes causas de esta nación. Su dimensión simbólica y práctica va mucho más allá que la de sus empresas equivalentes en otras naciones latinoamericanas. Esa defensa necesita ser múltiple y en todos los terrenos, más allá de los ámbitos discursivos, parlamentarios o legislativos, aunque los incluya; más allá de las diferencias en otros temas y cuestiones entre las fuerzas y los individuos que se movilizan; más allá de las disputas por la preminencia, el mando o la dirección del movimiento de pueblo que es preciso extender a todos los espacios de vida, de trabajo, de estudio, de reunión o de esparcimiento.
Es preciso sumar a todos cuantos quieren preservar a Pemex como patrimonio común de la nación. ¿Cómo agregar esas fuerzas tras un objetivo común sin exigir a nadie que se subordine a una política, a una dirección partidaria o a un dirigente; y sin pedirle tampoco que no lo haga, si así le place y le parece?
El bando neoliberal está unificado por el poder presidencial, el poder financiero y el poder eclesiástico, cuyos altavoces son la televisión y la campaña unificada de los medios y sus cabecitas parlantes.
¿Cómo unificar las fuerzas de este lado en un frente plural por el petróleo; no por la Presidencia en 2012; no por las elecciones en 2009; no por la dirección o el control de este o aquel aparato partidario o sindical (y no sigo porque la lista de ambiciones e intereses particulares sería interminable)? ¿Cómo asegurar la independencia de cada uno en la unidad de un solo objetivo: defender a Pemex? ¿Cómo organizar sin regimentar ni uniformar, en las maneras diversas como se han organizado siempre en este país los movimientos de trabajadores, de estudiantes, de colonos, de ejidatarios, de lo que fuere?
¿Es que esa experiencia de generación tras generación de todo un pueblo durante un siglo entero se va a condensar sólo en votaciones de plaza a mano alzada y bajo consignas beatíficas como “amar es perdonar”, mientras la violencia se descarga en la descalificación y el insulto al que está al lado?
¿Cómo poner en el centro de las discusiones y las movilizaciones ideas, objetivos, discursos y modos diversos de organizar que muevan a la acción, a la convergencia, a la creación libre de maneras efectivas de lucha? ¿Cómo cortar de plano, a comenzar desde quienes ocupan posiciones dirigentes, las feroces disputas internas y el lenguaje soez: “traidor”, “víbora”, “fecal”, “pantaleta”, que hasta en los columnistas de la prensa escrita se ha ido haciendo costumbre? ¿Cómo lograr, por fin, que la causa de Pemex y el terreno central de esta lucha no sean vistos por sectores populares, angustiados por la pobreza y la sobrevivencia cotidiana, como una mera disputa en el Estado, en las instituciones, entre los políticos, esos que desde hace muchos años y a vista y paciencia de todos han usado a Pemex como su propiedad y para sus fines?
Estas son mis preguntas, dirigidas a todos nosotros, gente de la UNAM, y también al Movimiento Nacional por la Defensa del Petróleo que encabeza Andrés Manuel López Obrador.
Y finalmente una pregunta no menos significativa: ¿por qué exigir ahora a los zapatistas, amenazados de un golpe militar represivo en cualquier momento, que se agreguen a este movimiento mientras todos los partidos los abandonaron y mantuvieron en el Congreso de la Unión la exclusión de los indígenas y la negación de sus derechos en esta nación?
* * *
No vine a esta nuestra universidad con respuestas ni con consignas. Vine con preguntas que nos hacemos tantos en esta movilización que no es de nadie y es de todos. Traje un manojo de interrogantes, producto de experiencias colectivas de organización de luchas mexicanas que se remontan al menos al movimiento ferrocarrilero de los años cincuenta y al movimiento estudiantil y popular de 1968, y que se han ido trasmitiendo y acrecentando generación tras generación.
Pido y propongo que encontremos entre todos y en todas partes los medios para que esa experiencia acumulada, patrimonio espiritual e ideal de todos nosotros, se vuelque en libertad como torrente, rescate el petróleo y ponga un alto a las sumisiones a las que nos arrastran este gobierno, sus mandantes y sus aliados.
Conferencia pronunciada en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México el 8 de mayo de 2008.

viernes, 21 de marzo de 2008

El ASPAN es un riesgo para México

Periodíco La Jornada de México
Por: José Antonio Almazán González
22 de Junio del 2007.
ASPAN: riesgo para México
Creada el 23 de marzo de 2005, por acuerdo de los presidentes de Canadá, Estados Unidos y México, en Waco, Texas, la Alianza para la Seguridad y la Prosperidad de América del Norte (ASPAN) constituye una grave amenaza para la soberanía nacional, y en los hechos constituye un proceso no formalizado hacia un nuevo tratado internacional al margen del Poder Legislativo. En ambos sentidos, la ASPAN violenta el orden constitucional.
Bajo el formato de la ASPAN y a través de grupos de trabajo comandados por los secretarios de Gobernación, Economía y Relaciones Exteriores y sus equivalentes de Canadá y Estados Unidos, así como representantes de corporativos privados de los tres países, han venido avanzando en diversas regulaciones, que posteriormente asumen la forma de políticas públicas, lesionando la soberanía de Canadá y México y en exclusivo beneficio de Estados Unidos y, por supuesto, de los corporativos privados, sin importar su nacionalidad.
Los contenidos de los temas abordados desde marzo de 2005 y que alcanzará su clímax en la reunión programada para agosto de 2007, con la participación de George W. Bush, Stephen Harper y Felipe Calderón, es amplísima y se mantiene en secreto, pero para taparle el ojo al macho, la Secretaría de Relaciones Exteriores, en su página de Internet, publica algunos documentos que buscan generar la imagen de una amistosa cooperación entre los tres países. Sin embargo, en Estados Unidos, bajo el amparo de la Ley de Libertad de Información, en noviembre de 2006 la organización civil Judicial Watch, Inc., logró obtener algunos de estos documentos confidenciales de la reunión realizada en la provincia de Alberta, Canadá, del 12 al 14 de septiembre de 2006, que dan cuenta del avance en la integración subordinada a la hegemonía de Estados Unidos, bajo el diseño de la ASPAN.
De acuerdo con este diseño, en febrero de 2007 el Consejo de la Competitividad en América del Norte (CCAN), creado en marzo de 2006 por los presidentes de Canadá, Estados Unidos y México e integrado por representantes de alto rango del sector privado de los tres países, formuló un total de 51 recomendaciones dirigidas al apuntalamiento de la competitividad en América del Norte, entre las que destacan las siguientes en el tema energético:
1. La distribución energética transfronteriza. En este apartado el CCAN recomienda: a) "Fortalecer la colaboración trilateral en cuestiones de distribución energética fronteriza", y b) "Permitir que corporaciones mexicanas (incluyendo a la CFE) celebren contratos a largo plazo para la compra de energía eléctrica a productores estadunidenses. Estimamos que este proceso requeriría unos tres años: el primero para obtener las autorizaciones gubernamentales y normativas necesarias; el segundo para negociar contratos en el sector privado, y el tercero para construir la infraestructura necesaria."
2. Asegurado ya el abasto indiscriminado de petróleo al consumo voraz de la economía de Estados Unidos, el CCAN recomienda: a) "Liberalizar el comercio, almacenaje y distribución de productos refinados. Esta recomendación incluiría la construcción, posesión y operación de oleoductos. Las ramificaciones a nivel detallista representarían un salto adelante incorporando la presión y la disciplina del mercado a las operaciones de distribución de Pemex"; b) "Separar las actividades de gas no asociado de Pemex para constituir una entidad estatal por separado, llamada 'Gasmex'. Esta iniciativa intermedia es consistente con el objetivo a más largo plazo de liberalizar el sector mexicano de hidrocarburos."
El CCAN, en cuyas filas destacan el Consejo Coordinador Empresarial, el Consejo Mexicano de Hombres de Negocios, la Confederación de Cámaras Industriales, el Consejo Mexicano de Comercio Exterior, el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado y sus pares de Canadá y Estados Unidos, concluye sus recomendaciones con una reveladora afirmación: "confiamos en que conforme se realicen las ganancias por iniciativas intermedias, la lógica de un mercado integrado determinará el ritmo para una reforma fundamental, en lugar de seguir esperando que suceda lo contrario. En este sentido, mientras más conexión haya entre las operaciones cotidianas y un mercado más sólido y eficiente, más evidentes serán los beneficios que aporta un mercado integrado, así como las ineficiencias que surgen de las políticas actuales en México."
Por supuesto que Felipe Calderón podrá continuar con su demagogia de que no privatizará Pemex, CFE y LFC, buscando distraer y engañar a la opinión pública, mientras la ASPAN, al margen del Poder Legislativo, avanza hacia la constitución de un Estado supranacional, bajo la hegemonía de Estados Unidos, y por supuesto violando la Constitución. ¿Lo permitiremos?